Las pequeñas decisiones que toma una persona cada día
forjan su destino final.
Si controlas cómo
piensas, actúas y sientes, estarás controlando tu propio destino, sin
importar las condiciones externas.
Lo único que
debe controlar una persona es su propio mundo interior.
Cada uno puede decidir lo que las cosas significan para
sí y qué hacer al respecto.
Los únicos límites
sobre el impacto que tu tienes en el mundo son los impuestos por tu
imaginación.
No hay comentarios:
Publicar un comentario